Entrevista a Víctor Blázquez, un genio español del thriller

Reconocedlo: os encantan los zombies.
O al menos a la mayoría… Seguro que habéis visto mínimo dos veces “La matanza de Texas” y esperáis ansiosos que emitan “The walking dead”. 
Si es así, este es vuestro libro: “El cuarto jinete”.

El descuido de un trabajador de una fábrica que estaba pensando en todo menos en lo que tenía que pensar, hace que se extienda un virus que se convierte en una pesadilla para el pueblo Castle Hill. Los vecinos tendrán que hacer todo lo posible por no ser devorados por zombies, zombies sedientos de sangre y hambrientos de vísceras.

Pero que quizá los zombies no sean vuestro fuerte no quiere decir que no os vaya gustar esta exitosa novela. He tenido el privilegio de entrevistar a Víctor Blázquez, el autor de “El cuarto jinete” y me ha dejado un mensaje para vosotros:

«Si no os gustan los zombies, “El cuarto jinete” es un thriller, uno que contiene zombies, sí, pero que no deja de ser una novela trepidante que os va a atrapar en cuanto llevéis unas cuantas páginas.»

Así que ya sabéis, sean cuales sean vuestros intereses, tenéis que leer este libro.

A continuación, os voy a dejar algunas preguntas que le hice a Víctor, aunque podéis ver la entrevista completa en Objetivo Periodismo.

P: Hola Víctor. Escribes sobre terror… ¿también lees sobre terror? ¿Hay algún autor u obra (ya sea escrita o audiovisual) que te haya servido de inspiración?
R: Consumo mucho género de terror. De hecho, el 90% de los libros que debo haberme leído en mi vida son de terror o novela negra. Y como inspiración más obvia, Stephen King, Allan Folsom, Joe Hill, Clive Cussler… aunque si te refieres a inspiración para “El cuarto jinete” entonces solo los dos primeros.

P: Aludiendo directamente a “El cuarto jinete”, ¿cuál es el personaje que te costó más definir?
R: Hay varios que me llevaron más trabajo que otros. Por supuesto, tengo que citar a Mark, que para mí es uno de los personajes más redondos de la historia… pero también al sacerdote. Es un hombre que tiene una fe absoluta en Dios pero últimamente está enfadado con Él por algo que le ha ocurrido… Esa sensación de dualidad me llevó bastante trabajo. Quise trabajarla para que fuera importante aun cuando se toca apenas un par de veces.


P: ¿Por qué elegiste Castle Hill como principal escenario de la historia?
R: Existe un Castle Hill en la realidad pero no es el de la novela. Yo inventé Castle Hill como una especie de homenaje a Stephen King, mezclando Castle Rock con Chester Mills. Quise recrear la esencia de pueblo americano que todos tenemos en mente por los cientos de películas americanas que hemos visto y que transcurren en esos lugares.

P: Una pregunta típica pero necesaria, ¿has pensado ya en una segunda parte de “El cuarto jinete”? Si no es así, ¿tienes en mente escribir otro libro con nuevas historias?
R: La secuela de El cuarto jinete se titulará “El cuarto jinete: Armagedón” y saldrá a la venta en los próximos meses. Aún no hay fecha exacta pero la editorial lo confirmó hace poco.
Y también tengo una novela alejada del género zombie buscando editorial por ahí. Ya veremos si sale adelante.

P: “El cuarto jinete” ha tenido muy buena acogida y ha estado en la lista de los más vendidos de FNAC. ¿Te lo esperabas? ¿Crees que puedes llegar a crear todo un fenómeno fan?
R: La verdad es que no. Uno le tiene aprecio a su criatura pero cuando sale a la venta el miedo a estrellarse está ahí presente. He tenido la suerte de que la novela está gustando y por tanto se ha estado vendiendo bastante bien. No sé si algún día crearé un fenómeno fan, ya veremos, paso a paso.

P: Estamos en un momento en el que el “género zombie” tiene mucho éxito, ¿crees que eso te está ayudando a impulsar tu libro o que te perjudica debido a la competencia que hay?
R: Hombre, a mí en concreto me ha ayudado porque de no ser por la existencia de Dolmen y su línea Z probablemente ninguna editorial me hubiera publicado esta novela teniendo en cuenta que era novel y encima estaba escrita con ese uso de la segunda persona que en algunos círculos se considera fuera de moda…

El cuarto jinete

Y después de que Víctor Blázquez nos haya contado todo y más sobre su libro y los secretos del género zombie, solo me queda recomendaros esta novela que no os va a dejar indiferentes…

Halloween en casa.

Halloween, Halloween, Halloween… Halloween ya está aquí.
Aunque muchas veces celebrar esta fiesta de origen celta e importada de Estados Unidos es criticado (el típico argumento de “Halloween no es español. ¿Acaso celebran los estadounidenses la Virgen del Pilar?”), siempre nos hace bastante ilusión que llegue el día. Queráis que no, nos parece curioso ver los disfraces de la gente (que si al guapo de clase le sienta muy bien el disfraz de vampiro, que si el disfraz de calabaza de mi vecina parece de naranja, que si yo hubiera ido mucho más guapo/a…) y de los famosos (os dejo AQUÍ un artículo sobre los famosos más implicados con la fiesta de los muertos). También nos solemos divertir poniendo calabazas, murciélagos y fantasmitas en el nick del Messenger (¿¿Messenger?? Uy, en 2012… quería decir Whats App) y tuiteando cosas desde curiosas hasta chorras sobre esta terrorífica celebración. Sea como sea, Halloween se hace querer y solemos sentir algo especial cuando llega el día. Y es que en el fondo todos estamos sedientos de terror…

– Si no pido caramelos, ¿qué hago?
Aunque a más de uno nos gustaría, ya no estamos en edad de pasearnos por el vecindario con nuestra bolsita en forma de calavera en busca de caramelos, chocolate o una propinilla. Ya no podemos decir “¿Truco o trato?” con voz angelical para engatusar a esa vecina anciana que siente debilidad por los niños. Pero… lo que sí podemos es divertirnos.

Seguramente todos soñemos con vivir una fiesta de Halloween del rollo casa decorada, música rock a tope y vampiros/as sexys por doquier. Sí, la típica fiesta universitaria en la que emborracharnos con ponche rojo y aprovechar que estamos camuflados bajo una sábana blanca para ligar. Pero, si eso no es posible, hay otras alternativas. Y aunque ni siquiera salgas de casa a ni vayas las típicas discotecas “Si pasas por la lista de Pepito y te disfrazas, entras gratis hasta la 1:00h”, puedes pasártelo bien. Veamos las alternativas…

1) Pelis de miedo que nunca fallan.
El cine, nuestro gran salvador. El cine, principal arma contra el aburrimiento. Además de ver el típico maratón de pelis de terror que echan en la tele, puedes buscar tú mismo películas que han pasado a la historia por hacer temblar al personal.
Como lo clásico nunca falla, no me cansaré de recomendar “El exorcista” (reconócelo: te sigue dando miedo cuando la cabeza de la niña empieza a dar vueltas), cualquiera de Freddy Krueger (su cara quemada… aaahhg) o “Drácula” (la más vintage de todas, pero mítica).
Si prefieres el cine más moderno y gore, haz un repaso por la saga SAWo sufre con la niña de “The ring”.
Y si en vez de pasar miedo quieres vomitar arco iris… nada mejor que los vampiros y hombres lobo de la saga Crepúsculo.

2) Un buen libro, un buen escalofrío.
Aunque quizá suene freak, quedarse en casa leyendo un buen libro junto al calor de la chimenea (o radiador) es bastante atractivo. Jamás me cansaré de recomendar las Leyendas de Bécquer, ya que en cuestión de literatura no hay nada mejor que los clásicos. Por eso mismo, la novela Frankenstein de Mary Shelley también es una buena opción, ya que además de inspirar pavor contiene reflexiones psicológicas.
Por supuesto, Hitchcock y Stephen King son dos genios de este género, aunque autores más desconocidos como Joe Hill nos pueden sorprender.
Por último, hay un escritor muy bueno “made in Spain” que narra horripilantes historias de zombies: Víctor Blázquez. En su web puedes leer ( Free !!!! ) los cuatro primeros capítulos de su aclamado libro “El cuarto jinete”).

3) Mmm.. delicious!
Sí, ¿por qué en vez de mancharnos de sangre no nos manchamos de harina?
Estéis o no acostumbrados a cocinar, invitad a vuestro mejor amigo a casa (o mismamente con tu hermano pequeño, que le hará ilusión) y seguid o cread alguna receta terrorífica (¿qué mejor manera de acompañar la película en el sofá?). En Internet podéis encontrar muchas recetas, aunque os dejo este post que contiene platos escalofriantes muy, muy fáciles de hacer (prometido).

4) Órgano y violines.
Nos encanta la música. Nosotros mismos reconocemos que no podríamos vivir sin ella. Por ello… ¿qué mejor manera que disfrutar de Halloween a través de canciones y videoclips? Aquí una pequeña recopilación.

5) Escribid y compartid.
¿No os sucede que a veces os hartáis de que las series/películas repitan siempre los mismos topicazos de Halloween? Si es así… ¿por qué no escribís un pequeño relato? Imaginad, soñad y cread una historia. Y después de tener la pesadilla hecha papel, ¿por qué no la compartís con la gente? Seguro que le gusta a alguien y eso haga que algún día seáis pequeños Stephen Kings…

Además de esto, también podemos leer y ver documentales sobre pueblos fantasmas, espíritus y misterios de resolver. También podemos, pincel y ceras en mano, crear fáciles adornos para tu habitación. Podemos, incluso, mirar tutoriales en Youtube para maquillarnos y tener una apariencia terrorífica (más que cuando nos levantamos). Pero, sea como sea, si queremos, no nos aburriremos en Halloween (ni aunque lo pasemos en Home, sweet homre).

Happy Halloween !!

Imagen

Fotografía de Hanna Horwarth.

“Maldito décimo gol…”.

Lara no podía estar más emocionada. Era la primera vez que asistía a un partido de fútbol y una sensación entre nerviosismo y euforia invadió su cuerpo nada más pisar el estadio. Su amigo David y ella ocuparon sus sitios, nada más y nada menos que en la grada baja, primera fila, a escasos metros de los mismísimos jugadores. El inmenso estadio estaba lleno y miles de conversaciones, risas y vítores llenaban el ambiente. Lara nunca se había sentido tan bien.

David y ella se compraron unos nachos con queso y un par de refrescos, ansiosos de que los dos equipos salieran al campo a darlo todo. David llevaba la bufanda azul de su equipo, y en sus ojos habitaba el brillo de la mirada de un niño con un juguete nuevo. Lara echó un vistazo a las gradas, ocupadas por familias, grupos de amigos, parejas y hasta gente importante. La gente estaba ya más relajada y había tomado asiento, pues faltaba medio minuto para que los jugadores pisaran el césped. Dicho y hecho, los equipos salieron poco a poco, se saludaron y… el partido comenzó.

Fue emocionante desde el primer minuto, Lara podía sentir la adrenalina dominando su cuerpo. No habían pasado ni cinco minutos cuando su equipo marcó el primer tanto. David se levantó del asiento, por supuesto, profiriendo toda clase de gritos ante los que Lara no pudo evitar que se le escapase una risotada. Mientras sorbían sus refrescos, su equipo seguía metiendo goles espectaculares. Los jugadores corrían como gacelas, saltaban como canguros y hasta volaban como majestuosos halcones. El balón apenas rozaba los dedos del portero y se hundía con fuerza en la red. El público estaba eufórico. Querían más.

A medida que avanzaba el partido, nuevos tantos se iban apuntando. A David y Lara el tiempo se les pasó muy rápido, y cuando quisieron darse cuenta el partido estaba a punto de finalizar. Su equipo iba ganando ¡9-0!
“¡Qué paliza!”, repetía David una y otra vez con lágrimas de emoción. Jamás había visto a su equipo jugar así.
Lara miró el marcador. 9-0. 9. A Lara no le gustaban los números impares y pensó que 10 goles era una cifra mucho más redonda y atractiva.
“Vamos equipo”, murmuró.

De repente, el pichichi de su equipo se hizo con el balón y con una energía sobrenatural, emprendió su carrera esquivando a los adversarios con elaboradas jugadas, cada vez más cerca de la portería, de la meta. David cruzó los dedos y Lara se mordió el labio inferior. Faltaba apenas un minuto para que el partido llegara a su fin y era la oportunidad del equipo de vencer con un tanto más, llegar a los 10 goles. Lara miró de nuevo el marcador. Tuvo el presentimiento de que el 9 desaparecería para dar paso a un gigantesco y hermoso 10. Sí, sin duda ocurriría.
Cuando su mirada regresó al terreno de juego, el balón ya estaba penetrando la portería, viajando con una fuerza sobrehumana, como un auténtico objeto mágico. El portero no pudo hacer nada para evitarlo, simplemente se arrodilló y tapó la cara con sus manos mientras las lágrimas se le escapaban: había sido un partido catastrófico. La grada se levantó eufórica ante los campeones mientras los jugadores se abrazaban y lanzaban por los aires al goleador. Lara abrazó a David mientras observaba satisfecha al marcador: 10-0. El gol de la gloria.

Los asientos retumbaban. Era la gente animando al equipo ganador, pensó Lara. Había sido una experiencia increíble. Su primer partido de fútbol y su equipo aplastaba a su adversario. Increíble. Los futbolistas ganadores se abrazaban y gritaban. Lara sonrió. De repente, el pichichi y artífice del décimo glorioso gol se paró en seco. Su expresión estaba cambiando, tornándose totalmente seria e incluso diabólica. Sus ojos color miel estaban tiñéndose de rojo. No, imposible, Lara debía estar viendo mal. La piel del jugador comenzó a poblarse de rajas e incluso a caerse a trozos. No, definitivamente Lara estaba soñando. El futbolista se giró burscamente y la miró con aquel rostro muerto. Muerto… esa era la palabra… ¡era un muerto viviente! O al menos ese era su aspecto. Imposible… Después de sonreir tétricamente a la impactada Lara, se giró bruscamente, agarró con fuerza a un jugador de su equipo clavándole las uñas (literalmente) en los brazos y se lanzó sobre su cuello. Apretó la mandíbula con fuerza mientras el jugador herido mostraba una mueca de asombro y horror, hasta que con una fuerza sobrenatural le arrancó un trozo de cuello e hizo que un chorro de sangre saliera disparado de la horrorosa herida. Lara no podía creer lo que veía. El pichichi siguió persiguiendo a otros jugadores en busca de más víctimas mientras otros… ¡también se transformaban! Sus rostros se volvían decrépitos y su instinto se tornaba asesino. Mientras tanto, los futbolistas heridos despertaban, ahora muertos y sedientos. Todo estaba sucediendo a una velocidad vertiginosa pero para Lara ocurría a cámara lenta. ¿Qué pensarían los demás espectadores de la escena? Un crujido detrás de ella la sacó de sus reflexiones. Se giró para ver el asiento de atrás y observó como una anciana (o lo que quedaba de ella) devoraba la cara de un joven. La sangre salpicaba a Lara en la nuca. Con una fuerte presión en el pecho y la sangre helada, Lara miró horrorizada toda la grada. La visión hizo que casi se desmayara. Todo el estadio se había vuelto loco. Una pareja se fundía en un beso sangriento en el que ella trataba de arrancarle la boca a su novio. Un inocente niño de unos 7 años estaba poséido, trepando por las butacas y mordiendo a todo miembro que encontrase. Una adolescente en pleno proceso de transformación, hundió la mano en el pecho de su amigo, arrancándole el corazón, la imagen más terrorífica e impactante que Lara había visto nunca. Los jugadores seguían con su caza, esta vez persiguiendo al portero, al que alcanzaron y cuya sangre y vísceras acabaron tiñendo las redes de la portería.
-¡DAVID!- gritó Lara mirando a su amigo, que miraba como ella incrédulo y aterrorizado lo que estaba sucediendo en el estadio.
David volvió en sí, miró a su amiga y cuando abrió la boca para decirle que se marcharan corriendo, el vendedor de perritos calientes se lanzó a su espalda mientras devoraba su nuca.
Lara se tapó la boca horrorizada y antes de que la recién convertida señora zombie de su derecha mordiera su mejilla, Lara saltó al campo.

No se atrevió a mirar las gradas de nuevo, donde apenas quedaban vivos y donde las tripas y la sangre ornamentaban los asientos y las banderas de los equipos. La mayoría de los jugadores zombies estaban ocupados devorando al portero, en corrillo. Otros ya se dirigían a las gradas a capturar más presas y deleitarse con el festín. Lara aprovechó sus distracciones para correr como nunca lo había hecho hacia la salida, deliciosamente despejada. Daba grandes zancadas pero como sucede en algunos sueños, sentía que avanzaba muy lentamente. Ignoraba los gritos de dolor y el susurro de las lenguas sorbiendo la sangre, solo pensaba en escapar. No estaba tan lejos, unos metros más y saldría del estadio para buscar ayuda en la calle. No entendía como había sucedido, solo sabía que con el décimo gol algunos de los presentes se habían convertido en decrépitos muertos vivientes y habían comenzado su salvaje caza. Se le revolvía el estómago al recordar las terribles imágenes que había presenciado y el corazón se le encogía al recordar el detsino fatal de su amigo David, que en ese momento sería uno de ellos y buscaría ávidamente órganos que llevarse a la boca. Siguió corriendo, sin pausa, cuando sus Converse resbalaron en el húmedo césped. Cayó de bruces, dolorida. Cuando estaba a punto de incorporarse, sintió una agitada y ruidosa respiración detrás. Antes de que pudiera mirar atrás, levantarse o gritar, el pichichi del equipo se abalanzó sobre ella, hundiendo su desgarradora mandíbula en su nuca. Antes de que su corazón se parara, Lara susurró: “Maldito décimo gol”.

ABRIMOS LA TUMBA…

Hombres lobo y niñas diabólicas; zombies y vampiresas, me complace informaros de que esta tumba ya está abierta.

Si quieres saber quién soy, desplaza tu sarcófago hasta PERIOZOMBIE.
Si quieres que te cuente más… sigue leyendo.

En este blog os contaré todo tipo de historias con el propósito de haceros sentir miedo/pavor/repugnancia y, en definitiva, que os tapéis de pies a cabeza cada noche.
La temática de los relatos es diversa: muertes macabras, lugares encantados, espíritus que regresan, muertos que reviven y pesadillas que atormentan.
No obstante, si te interesa algún tema concreto puedes proponérmelo en TÚ MANDAS EN ESTA TUMBA.

Además, también haré entradas especiales que traten sobre cine de terror, libros indispensables para no dormir, series diabólicas, leyendas, personajes de nuestras pesadillas…

Pronto empezaremos a recorrer el camino hacia el cementerio.
Puedes acompañarme, pero no podrás salir.