XXX

Carla se sentía extraña caminando sola por la calle a medianoche. Sí, esa era la palabra: extraña. No era católica, pero en ese momento rezaba para sus adentros mientras observaba cómo sus botas negras se hundían en los charcos de la acera. Suplicaba no cruzarse con algún conocido, ya que lo que menos quería en ese momento era mentir. Y, si se acababa topando con algún amigo, sabía que tendría que mentir. Sus suaves mejillas enrojecieron al pensar en el sitio al que se dirigía. ¿Qué dirían sus amigos? ¿Y sus padres? Todos la veían como una chica de veintisiete años ejemplar: educada, responsable y con un buen empleo. Vivía en un bonito apartamento a las afueras de la ciudad con su labrador Mickey y siempre se acordaba de felicitar en los cumpleaños. Cocinaba unas tartas estupendas y hacía poco que había aprendido a hablar alemán. Era una chica seria y normal, todo un partidazo. De hecho, tenía varios pretendientes, aunque ninguno le interesaba en absoluto. Fernando, por ejemplo, tenía una cara bonita y un BMW alucinante, pero le parecía un pedante. No le atraían nada ese tipo de hombres que solo hablaban de sus exigentes trabajos y de lo bien que jugaban al póker. Y luego estaba Santi, su amigo de toda la vida, un chico sencillo y encantador pero al que veía como un hermano, un primo, un oso de peluche o como cualquier cosa que no fuera un novio. En definitiva, le aburrían. Quería probar cosas nuevas y eso es lo que iba a hacer esa noche. Nadie podría sospechar eso de ella, una chica menuda, de rostro dulce y ojos grises tímidos. Pero iba a hacerlo y cada vez estaba más entusiasmada.

Según el navegador del móvil, llegaría en unos cinco minutos a su destino. Nerviosa, comenzó a retorcerse con los dedos un liso mechón de su melena azabache. Recordó el momento en el que había decidido embarcarse en esa aventura. Era domingo por la tarde y acababa de ver Ghost. Como de costumbre, había estado llorando unos quince minutos después de que la película acabara y no sabía como calmarse, Encendió el ordenador y estuvo curioseando algunos blogs de belleza que seguía, aunque rara vez ponía en práctica esos consejos. Sin saber muy bien cómo, acabó en una web de lo más extraña. El fondo era de un negro aterciopelado que contrastaba con el rojo sangre de las letras. “Algo más que sexo. Atrévete a vivir una noche infernal”. Carla parpadeó varias veces y se ruborizó. ¿Sexo? ¿Hacía cuanto que no disfrutaba del sexo de verdad? ¿Es que había llegado a disfrutar alguna vez? Cuando estaba a punto de cerrar la página, se detuvo en la palabra “infernal”. Es exactamente lo que quería, vivir una noche salvaje y sentirse ardiente y diabólica. Quería ser ella la que controlara la situación y estallar en llamas de placer. Sabía que eso no lo conseguiría jamás ni con Fernando ni con Santi y deseaba hallarlo sin tener que comprometerse. No quería que nadie la conociera ni le dijera lo buena chica que era; se moría por adentrarse en lo desconocido y sentirse, simplemente, deseada y libre.

El edificio parecía abandonado. ¿Se habría equivocado? Con cierto temor, se acercó a la puerta y buscó algún tipo de letrero, pero no vio nada. Pensó en darse la vuelta, pero había algo en su interior que le impulsaba a vivir esa experiencia, a pesar de no saber lo que se iba a encontrar. Se fijó en que en la parte superior del marco de la puerta había dibujado una especie de tenedor o tridente. Mientras se preguntaba qué quería decir, llamó a la puerta con manos temblorosas. Casi instantáneamente, la puerta se abrió, aunque no se asomó nadie. Carla no sabía si entrar o no, pero al ver que nadie salía a su encuentro, empujó poco a poco la puerta y se adentró en la oscuridad.

Al principio, no veía nada, pero se fijó en que unas luces rojizas y una débil música le daban la bienvenida en el fondo del estrecho pasillo. Caminó despacio mientras tragaba saliva y la luz roja se fue haciendo más intensa, casi cegadora. Respecto a la música, no era capaz de identificar el instrumento que sonaba, pero a medida que el volumen ascendía, se sentía más cómoda. Cuando llegó a la entrada de la habitación, sus tímidos pasos se habían transformado en un caminar sensual. Dejó caer su bolso y su abrigo gris al suelo y se preparó para ser otra persona.

Primero le vio a él: rubio albino, brazos fuertes y unas alas de plumas negras sobre su espalda. Ella, ataviada con un picardías de seda granate, le mostró una sonrisa de colmillos de plástico. También había un joven de ojos azules y rizos oscuros que llevaba en la cabeza unos cuernos largos de color cobre. A pesar de que Carla no iba disfrazada (en la web no especificaba nada), se sentía toda una vampiresa. Sin ni siquiera intercambiar una palabra, se refugió en los brazos del chico albino y le besó con una pasión que nunca antes había experimentado. Él le devolvió el beso mientras le arrebataba las medias con un brusco movimiento. Alguien le acariciaba el pelo por detrás y se percató de que era el otro hombre. En cuestión de segundos, Carla estaba sumida en un vaivén de euforia y placer. Se paseaba por el torso de los dos jóvenes, sentía sus caricias en inhóspitos lugares y cabalgaba en una carrera hacia el éxtasis. Se olvidó de quién era, de su trabajo, de sus amistades y del telediario que solía ver. En ese momento, solo le importaba continuar deslizándose sobre las sábanas de satén y encendiendo su cuerpo.

Casi se había olvidado de la chica de la cabellera pelirroja, que les observaba mientras jugaba con la tela de su picardías granate. Sin previo aviso, se acercó a ellos y besó con rudeza al albino. Primero atrapó su boca y después fue descendiendo al cuello, donde le mordió con sus colmillos de plástico. La sangre caía con fluidez y teñía su pálida piel, pero ella no despegaba sus labios de la herida, cada vez más profunda. Carla llegó a pensar que los colmillos podían ser reales, pero resultaría de lo más extraño. Extraña… así se sentía al inicio de la noche. Casi ya ni se acordaba de su aspecto recatado y de su nerviosismo mientras caminaba por las oscuras calles. Se había olvidado de todo, pero ahora volvía a ver a esa chica tímida escondida en un grueso abrigo gris. Poco a poco, la Carla desnuda y erótica empequeñecía un poco más y lo que veía a su alrededor le resultaba cada vez más macabro. Los colmillos, la sangre borboteante… ¿y si eran reales? Decidió levantarse pero el joven de los cuernos, que seguía abrazándola, le sujetó con fuerza el brazo. Su mirada era espeluznante. Carla trató de librarse de él porque quería escapar de allí. El chico albino había empezado a gritar, aunque eran alaridos débiles y lastimeros, porque apenas le quedaban fuerzas. No, no podía ser algo preparado, tenía que ser real. Lo que había comenzado siendo una fantasía sexual había desembocado en una pesadilla de la que no podía escapar. Trató de librarse de las fuertes manos que la sujetaban, pero era incapaz. Quería gritar, pero tampoco podía. Las lágrimas se deslizaron por su rostro sin maquillar y el terror se instaló en su pecho. Ya ni siquiera podía moverse, estaba completamente paralizada. Estaba viendo morir a una persona de la forma más cruel y sanguinaria que podía haber imaginado. Cerró los ojos con fuerza, tratando de escapar de ese lugar, y se mordió el labio inferior embargada por el pavor. No tardó en sentir el metálico sabor de la sangre sobre su lengua, lo que le provocó náuseas. Tragó saliva, intentando librarse de esa sensación y, armándose de valor, abrió los ojos. Ante ella yacía el chico albino con el que había compartido más que palabras con gran parte de su sangre derramada sobre su lechoso pecho y con los ojos claros abiertos de par en par en un gesto de horror. Eso sí, no había ni rastro de ella. Ni siquiera tuvo tiempo para parpadear una vez más. Sintió una nueva presencia a su lado que le demostró, en poco más de un segundo, que nada es lo que parece y que sus colmillos no eran precisamente de plástico.

Anuncios

El Drácula del siglo XXI

Cuando me enteré de que en 2014 se iba a estrenar una nueva película sobre Drácula, experimenté dos sentimientos contradictorios: euforia y miedo. Euforia porque me encanta el personaje de Drácula y miedo porque esta nueva producción mancillara la icónica novela de Bram Stoker. Reconozco que he acudido al cine con una mezcla de nervios y emoción contenida, con unas mariposas en el estómago que revoloteaban de forma algo caótica. Pero, para gran sorpresa y alegría, ‘Drácula, la leyenda jamás contada’ no me ha decepcionado en absoluto.

dracula la leyenda jamás contada

He de advertir a todo el que espere ver colmillos ensangrentados que de eso verá poco en esta película. Lo hay, sí, pero en cantidades dosificadas. Y es que esta apuesta del director Gary Shore no es una clásica historia de vampiros, sino una biografía algo alterada por la fantasía del personaje que inspiró al conde Drácula de Stoker, Vlad Tepes, príncipe de Rumanía y alias “El Empalador”. En concreto, narra cómo este ya de por sí tétrico personaje que dejó extasiado a Stoker se convirtió en el temible vampiro que todos conocemos en la cultura popular.

Los 92 minutos de película se hacen cortos y las escenas de acción están aseguradas en todo momento. Eso no quiere decir que no haya espacio para escenas más pausadas e incluso para historias de amor (la de Drácula con su bella esposa Mirena y la de amor paternal con su querido y único hijo). El largometraje ofrece un detallado perfil sobre Drácula y nos regala escenas muy impactantes sobre su transformación en vampiro y sobre su lucha por su reino y su familia. Además, los paisajes de algunas escenas son impresionantes y tétricamente bellos, ayudando al espectador a introducirse en esta historia de guerras, traiciones, poder y leyendas.

La que ha liado Drácula en un momento...

                 La que ha liado Drácula en un momento…                                               

Lo más interesante de la cinta es, sin duda alguna, el peculiar retrato sobre Drácula al que asistimos. Un más que genial Luke Evans (‘El Hobbit’) sorprende con una nueva versión de Drácula: joven, apuesto, vigoroso y sentimental. Pero no os asustéis, no quiero decir que esta película se haya inspirado en Edward Cullen para esbozar un Drácula moñas, sino que nos muestra el otro lado de este temible personaje, su cara más personal y familiar, muy distinta a su actitud en el campo de batalla bañado con la sangre de sus cientos de víctimas.
dracula and mirena
Os recomiendo que le deis una oportunidad a esta arriesgada producción y os aseguro que tras ver su final, que sorprende, os quedaréis con ganas de conocer más a este Drácula del siglo XXI.

12 películas de terror para no dormir

“Y cuando la noche se cernió sobre él, los espíritus se apoderaron de su alma virgen…”.

Así es la noche: oscura, tétrica, misteriosa, siniestra… Como demuestra la anterior frase proveniente de un célebre autor (en realidad, me la acabo de inventar), siempre hay un halo de misterio que envuelve a las noches, una sensación de misticismo que se ve acrecentada si elegimos estas horas para, en vez de dormir, ver pelis de terror. Lo cierto es que en un primer momento, había pensado titular este post tal que así “Las 12 mejores películas de terror”. Pero claro, es muy difícil elegir las mejores pelis de terror de la Historia y, además, me guiaría por un criterio totalmente subjetivo. Así que como yo sola no puedo decidir el ranking de las producciones cinematográficas más terroríficas, digamos que simplemente os diré cuáles son las cintas más escalofriantes para vivir una noche de miedo. Literalmente. Ahí va mi lista, amigos (podéis apoyarme o rebatirme en los comentarios).

Bonus: 13. El exorcista

el exorcista

Vamos a comenzar la lista con un regalo: una película más (y así suman 13… qué miedo, ¿eh?). Y no podía ser otra que El exorcista, un título imprescindible para todos los amantes del género de terror. Cuando dicen que “ya no se hacen pelis de terror como las de antes”, se refieren a que es muy difícil conseguir el impacto que supuso la famosa película de Peter Blatty. Ya no solo es el argumento, que sentó la base de las películas de exorcismos y niñas poseídas por el demonio, sino la genial caracterización de Linda Blair (la dulce niña que deja de ser tan encantadora a medida que avanza la película), las icónicas escenas (creo que no tengo ni que mencionar la escena en la que la niña baja las escaleras) y la fantástica y escalofriante banda sonora, Tubular Bells de Mike Oldfield.

12. El grito

el grito

Si las niñas poseídas pueden llegar a dar mucho miedo, imaginaos si mezclamos a los niños con la cultura japonesa. El grito es un título esencial en toda noche de terror, tanto la original como su remake estadounidense (aunque es preferible la versión japonesa). Si por algo se caracterizan estas películas es por los sustos y las apariciones imprevistas que harán que desconfíes del mínimo ruido y que vigiléis cada esquina y recoveco.

11. Chucky, el muñeco diabólico

chucky el muñeco diabólico       novia chucky
Nadie en su sano juicio dormiría en una habitación llena de muñecos de ojos saltones de cristal, y gran parte de culpa tienen las películas de Chucky, el muñeco diabólico. Aunque a primera vista pueda parecer bastante irónico e incluso ridículo el hecho de ser atacado por un muñeco que cobra vida y se guía por instintos asesinos, lo cierto es que Chucky es uno de los miedos ocultos de mucha gente. Estas películas hacen reír y temblar a partes iguales (los que van de valientes intentan reírse del “dulce” muñeco, pero son risas nerviosas que suelen esconder auténtico pavor) y son de visionado obligado para los amantes del terror. Os recomiendo especialmente La novia de Chucky, que muestra el lado más tierno y ardiente del temido muñeco, que por fin encuentra una compañera diabólica con la que sembrar el terror.

10. Vampiros (de Carpenter)

Vampiros de los de antaño.

Vampiros de los de antaño.

Hubo un tiempo en el que los vampiros no brillaban ni se apellidaban Cullen. A los que le gusten esos vampiros de piel pálida y larguísimos colmillos, disfrutarán muchísimo con Vampiros de John Carpenter, una película en la que la tensión y la sangre están aseguradas. Si os interesa el tema, os recomiendo su “secuela” (más que una secuela es una historia alternativa también de cazadores de vampiros), que también está dirigida por el genial Carpenter y, aunque es algo más cutre que la antigua, es una oportunidad única para ver al cantante de rock Jon Bon Jovi aniquilando vampiros acompañado de un cura latino muy sexy (sí, habéis leído bien).

9. Funny Games

funny games

Vampiros, zombies, niñas poseídas… sin duda son piezas clave de nuestro imaginario de terror, pero no las únicas posibilidades. Si lo que queréis sentir es angustia, tenéis que ver Funny Games de Michael Haneke, película que narra la historia de dos jóvenes algo chiflados que acuden a saludar a sus vecinos y acaban arrastrándolos hacia una pesadilla sin igual. Algunas razones para ver esta cinta son su belleza estética, las macabras ocurrencias de los protagonistas, Naomi Watts (que encarna a la madre de la familia contra la que los dos muchachos vuelcan su ira y maldad) y Michael Pitt (da vida a uno de los jóvenes y lo cierto es que el papel de psicópata le va como anillo al dedo). Esta película de 2007 es una adaptación de la versión austríaca del 97, también dirigida por Haneke, aunque no puedo opinar acerca de ella porque todavía no he tenido el placer de verla.

8. Hostel

hostel
Esta producción de Eli Roth, que ha contado con la ayuda del genial Tarantino, fue censurada en varios países por su alto contenido en violencia. El argumento es sencillo: hay gente tan asquerosamente rica que no sabe qué hacer con su dinero, por lo que muchos optan por gastarlo en vivir emociones fuertes. Una de esas emociones es matar. Sí, gente que paga para matar a otra gente, que es capturada y se ve sometida a todo tipo de torturas por parte de estos siniestros ricos. Esta es una de mis películas favoritas y creo que los amantes del gore disfrutaréis mucho tanto con la primera parte como con las dos siguientes. Quién no pasa miedo es porque no quiere…

7. Km 666

km 666 peli terror

Seguro que muchos de vosotros habéis visto esta peli porque la han emitido en la tele unas cien veces como mínimo. Sin embargo, esto no quiere decir que no sea una buena película y, de hecho, a mí es una de las que más miedo me da. Imaginaos perderos en un frondoso bosque y descubrir que no estáis solos. Imaginaos que unos extraños seres de rostros despedazados y hambrientos de carne humana os vigilan. Esto es lo que les sucede a los protagonistas de la película, que se ven envueltos en una espeluznante persecución por parte de estos siniestros “guardianes del bosque”.

6. Las colinas tienen ojos

las colinas tienen ojos

Y si hablamos de criaturas extrañas y deformadas, las de Las colinas tienen ojos se llevan el primer premio. Tanto la peli del 77 como su (genial) adaptación de 2006 son muy buenas y nos regalan escenas de lo más escalofriantes. Sufriréis, y mucho.

5. La matanza de Texas

la matanza de texas

Llegamos al ‘Top 5’ con un clásico: La matanza de Texas. Recientemente ha fallecido Marilyn Burns, la actriz que encarnó a la única superviviente de “la matanza” de la famosa cinta de 1974. Si queréis terror en estado puro, esta es vuestra película, de la que también hay una adaptación moderna (de 2003) que no defrauda, aunque obviamente no consigue igualar a la obra original. Os recomiendo especialmente la segunda parte, en la que destaca un genial Dennis Hopper por el que siento predilección. Ah, y lo más terrorífico de todo es que esta mítica película está ¡basada en hechos reales! Y es que hubo un asesino en Estados Unidos llamado Ed Gein que se dedicó a saquear tumbas y asesinar a personas para fabricar muebles, herramientas e incluso para practicar el canibalismo (aunque esto último nunca fue admitido por él).

4. Pesadilla en Elm Street

Freddy, ídolo.

Freddy, ídolo.

Todos tenemos un personaje de terror favorito y el mío es Freddy Krueger. No sé si es por su tétrico rostro quemado, por las cuchillas de sus dedos o porque tiene la manía de aparecer cuando estamos dormidos, pero para mí Freddy es una de las mejores creaciones del género de terror. De todos los títulos de Pesadilla en Elm Street me quedo con la primera parte (sí, en la que sale un jovencísimo Johnny Depp), aunque en general todas son muy buenas y tienen escenas que quedan grabadas en la memoria. Eso sí, no me gustan nada ni Pesadilla en Elm Street (El Origen), una edulcorada producción de 2010, ni Freddy contra Jason (no es que me parezca mala idea juntar a estos dos geniales personajes, pero creo que la película no está muy bien hecha y tiene detalles que resultan hasta cutres).

3. The Ring

the ring
Naomi Watts vuelve a aparecer en esta lista gracias a su genial interpretación en The Ring, una película que me impactó mucho cuando la vi por su inquietante “terror psicológico” y, como no, por inolvidables (y horripilantes) escenas como la de la famosa niña de enredada melena que traspasa la pantalla del televisor. ¿Nos pasará algo parecido cuando estemos viendo la peli? P.D: Esta peli está basada en una homónima japonesa que tengo pendiente desde hace mucho tiempo. No sé cuál será mejor de las dos, pero os puedo decir que la versión americana no defrauda y que nunca me cansaré de verla.

2. El resplandor

el resplandor

Es una de las joyas de la Historia del cine, una película de culto que no pasa ni pasará nunca de moda: El resplandor. El argumento es sencillo (Jack Torrance llega con su familia a un apartado hotel para trabajar en él y, a medida que transcurre el invierno, la soledad y las inquietantes historias sobre el lugar le provocan serios trastornos de personalidad), pero las interpretaciones y los detalles de la película no son tan fáciles de ver. Stanley Kubrick es todo un maestro del doble sentido y consigue utilizar el terror para camuflar mensajes sobre el racismo, el colonialismo e incluso el Holocausto (en este documental lo explican muy, muy bien). Además, esta obra nos muestra la mejor interpretación de Jack Nicholson e imágenes famosísimas como la de las gemelas en el pasillo.

1. SAW

saw

Y por fin llega… ¡el primer puesto! Cualquiera que me conoce ya sabría de antemano mi elección: SAW. Soy consciente de que muchos no estaréis de acuerdo y que, incluso, pensaréis que SAW más que una peli de terror es gore, pero para mí es toda una innovación cinematográfica que han sabido explotar durante, nada más y nada menos, que ocho películas. Las torturas (o “juegos”) que aparecen se van superando en cada entrega, en las que van apareciendo personajes nuevos que se mezclan con los fijos, como el protagonista, Jigsaw “El asesino del puzzle”. Además de esta mezcla de suspense y terror psicológico con las macabras escenas de las torturas, la saga SAW cuenta con otros puntos fuertes como su genial banda sonora, de la que ya hablamos en el post El éxito de SAWAunque todas son geniales, yo me quedo con la primera parte y su sorprendente final.

‘Penny Dreadful’, homenaje al terror visual

Tras meses esperándolo, cuando por fin ha llegado el ansiado verano, a veces no sabemos en qué invertir nuestro tiempo libre. Aprovecho este post para daros una idea: Penny Dreadful.

Seguro que algunos conocéis esta serie cuya primera temporada acaba de llegar a su fin, pero otros no, ya que sus acciones de promoción y publicidad no han sido muy insistentes. Sea como sea, os aseguro que esta serie creada por John Logan (Gladiator, El aviador y El último samurai) y Sam Mendes (American Beauty y Revolutionary Road) no dejará indiferente a nadie y, para mí, ha sido todo un descubrimiento.

Penny Dreadful

Creo que que todos los amantes de la literatura fantástica y de terror disfrutarán con esta producción para el canal Showtime, que si por algo se caracteriza es precisamente por ese “terror visual”. Con esto me refiero a que el objetivo de la serie no es “dar miedo”, sino “hacer disfrutar con el miedo”. A través de míticos personajes como el monstruo de Frankenstein, Penny Dreadful hace gala del terror más sofisticado y muestra con gran belleza y exquisitez las distintas tramas. Precisamente, este es uno de los puntos fuertes de la serie, la convergencia de diversas historias muy conocidas popularmente, que están perfectamente hiladas entre sí.

Y al hablar de su gran poder visual, no podemos obviar el sublime trabajo de ambientación y fotografía. Cada uno de sus ocho capítulos es arte en sí mismo y corresponde a una pequeña píldora de cine. Todos los detalles están perfectamente cuidados, tanto en la vestimenta y maquillaje de los personajes como en los escenarios, que recrean el tenebroso Londres del XIX.

Pero, sin duda, una de las razones principales para ver Penny Dreadful es su reparto. Seguramente lo leeréis en otros artículos y foros, pero si hay alguien que destaca en esta serie es Eva Green (The dreamers, Sin City y Sombras Tenebrosas). La actriz, que interpreta a la misteriosa Vanessa Ives, pasa de dar vida a una distinguida y elegante dama a encarnar a una mujer poseída por el mismísimo demonio. Aun así, tampoco podemos olvidarnos de Josh Hartnett, que aunque no llega a la altura de Eva Green, nos regala una actuación bastante mejor que sus papeles en la industria hollywoodiense. Y, por si fuera poco, algunos rostros poco conocidos del reparto han sido todo un descubrimiento. Tal es el caso de Harry Treadaway, que se pone en la piel del doctor Frankenstein y refleja a la perfección la inocencia y a la vez sangre fría del icónico científico. Lo mismo sucede con Reeve Carney, que interpreta al bello y oscuro Dorian Gray y del que creo que habría sido el protagonista perfecto de la película inspirada en el libro de Oscar Wilde, sin menospreciar a Ben Barnes.

Dorian Gray (Reeve Carney) y Vanessa Ives (Eva Green), un tumultuoso romance en 'Penny Dreadful'

Dorian Gray (Reeve Carney) y Vanessa Ives (Eva Green), un tumultuoso romance en ‘Penny Dreadful’

En definitiva, creo que Penny Dreadful (título que hace referencia a las baratas revistas del siglo XIX que divertían a los británicos con tétricas y sangrientas historias) es toda una joya perfecta para todos aquellos a los que les gusta “saborear” el terror. Aunque se desconoce cuando será emitida en español, os recomiendo que la veais en versión original, y eso que yo disfruto mucho con las series y películas (bien)dobladas (de hecho, hay actores de doblaje buenísimos que, a veces, superan a los propios actores originales, como es el caso de Claudio Serrano, que mejora el personaje del doctor Derek Shepherd en Grey´s Anatomy). Pero, en este caso, merece la pena escuchar -y sentir- la voz de Eva Green, os lo aseguro.

El precio justo

Desde el primer día que la vi, supe que tendría que pagar un alto precio por estar a su lado. Recuerdo con sorprendente claridad el suave contoneo de sus caderas al caminar. Puedo evocar en apenas unos segundos el tono perlado de su piel, así como la profundidad de esos ojos grises coronados por espesas pestañas oscuras. Cada vez que balanceaba su sedosa melena color caramelo, un dulce pero intenso aroma se apoderaba de mí y me volvía loco. Más, mucho más…

Jamás me dirigió la mirada. De hecho, no solía hacer mucho caso a nadie. Solía sentarse en la puerta del instituto y dejar perderse a su mirada en el cielo encapotado. Era preciosa, cualquiera se daba cuenta de ello, pero también solitaria y excéntrica. Aun así, a pesar de su carácter distante y de su seriedad, no dejé de pensar en ella ni un solo día. Cuando me despertaba cada mañana, estaba deseando llegar al instituto para cruzarme con ella en los pasillos y poder apreciar algo más cerca sus tensos y carnosos labios. Su rostro era de una belleza tan apolínea que hacía daño. De hecho, parecía una belleza sobrehumana. Ella poseía algo que le hacía diferente a todas las demás, no sé si era su expresión, su sencillez o su poder. Solo sabía que no podría aguantar mucho más sin rozar sus manos…

Por fin, llegó el día. No recuerdo si llovía o simplemente el cielo se había teñido de gris, solo sé que, por primera vez, ella me miró. Fue una mirada breve, fugaz, pero muy intensa. Jamás había visto unas pupilas tan decididas como las suyas, unas cejas arqueadas en semejante gesto desafiante, unos ojos que desprendieran tanto poder y… tanto deseo. No sé como se pudo fijar en mí, un chico delgaducho de 1 metro 80 y tímidos ojos azules verdosos. Pero ocurrió. Ella se detuvo, clavó sus ojos en mí y, por primera vez, sonrió. Fue una sonrisa dura y controladora, pero mis pulsaciones se aceleraron al ver esa hilera de dientes perfectos e inmaculados.

No hicieron falta palabras. Simplemente, la seguí. Ella se abría paso con firmeza a través de los pasillos del instituto y yo seguía su estela. No podía pensar, ni siquiera respirar; solo podía suspirar al ver cómo se balanceaban los bucles de su melena y cómo esos vaqueros desgastados se ceñían a sus tersas nalgas. En menos de 5 minutos empezaría mi clase de Matemáticas, pero yo continúe tras ella hasta la calle. Sí, abandonamos el edificio, algo que jamás había hecho en mis seis años de instituto. Increíblemente, no tenía miedo. No temía encontrarme a mi madre o a algún vecino porque estábamos atravesando la zona más deshabitada y oscura del barrio. Tampoco tenía miedo de lo que me iba a suceder a continuación, pues solo podía pensar en el aleteo de sus suaves párpados.

Llegamos a un viejo local abandonado que bastantes inviernos atrás había estado ocupado por un videoclub. La puerta estaba entreabierta. Cuando la cruzamos, se cerró lentamente, a ritmo del chirriar de sus visagras. La estancia estaba oscura, pero ella sacó un mechero de color rojo y comenzó a encender velas. Yo no me había percatado todavía, pero la habitación estaba plagada de velas colocadas en el polvoriento suelo. En ese momento me sentía un poco tonto, pues estaba quieto como un pasmarote mientras ella se agachaba y las encendía una a una. Después, sin ni siquiera mirarme, sacó de su bandolera una gruesa manta de color esmeralda. Con un elegante movimiento, la extendió en el centro del habitáculo, resultando una cama improvisada rodeada por más de una docena de gruesas velas amarillentas. Levantó la cabeza lentamente y asintió. Ella sabía que yo sabía lo que iba a suceder. Y también sabía que había accedido a ello. Lo supo desde el primer día en que la miré. Y lo sabría siempre. Se desprendió con facilidad de sus impecables Converse blancas y se dispuso sobre la manta con las piernas cruzadas, como hacían los indios del viejo Oeste. Noté cómo me temblaban las manos y el rubor de mis mejillas, pero una oportunidad así solo se me presentaría una vez en la vida. Y nunca mejor dicho. Por eso, tragué saliva y di un paso al frente. Después otro. Y en apenas medio minuto, me encontraba sobre la manta, sentado junto a ella más cerca de lo que nunca había podido soñar…

Ella llevó las riendas. Fue ella quién guió mis inexpertas caricias sobre su cuerpo. Fue ella la que consiguió que memorizara todas sus curvas, todas sus texturas. Fue ella la que aprisionó mis labios entre los suyos, duros y fríos. Fue ella la que enredó mis dedos entre sus cabellos y la que me dejó saborear el dulce sabor de su piel. Poco a poco, fui atreviéndome a más. Notaba que a cada beso, a cada caricia, a cada mirada, ella me pertenecía un poco más. ¡Vaya necio! Era justamente al revés… Pero yo me sentía poderoso, deseado y afortunado. No podía dejar escapar ese momento, no podía dejarla escapar de mis brazos. Me abandoné en ella, una y otra vez, y ella me hacía sentir cada vez mejor. Consiguió que llegara a creer que me amaba tanto como yo a ella. Aquello era mejor que mis sueños, protagonizados siempre por esos felinos ojos grises. Y entonces, llegó el momento que ella más ansiaba. Llegó el momento de pagar el precio.

Fue más rápido de lo que pensé. Ella me miró con compasión, casi con ternura. Acto seguido, sus pupilas se dilataron. Yo quedé maravillado. Se acercó a mí, y permaneció unos segundos escuchando nuestras respiraciones acompasadas. Rozó mis labios con sus dedos y, después, los besó dulcemente. Sus labios fueron perfumando los míos, al igual que mis mejillas. Luego, llegaron a mi cuello. Esta vez, fue su lengua la que exploró todos sus recovecos. Yo cerré los ojos y suspiré. Ella cogió mi mano y me acarició con sus largas y cuidadas uñas. Y entonces, lo hizo. Sus colmillos perforaron mi piel y se tiñeron de color bermejo. Succionó, sin prisa pero sin pausa. Y, mientras tanto, sujetaba mi mano con cariño pero con firmeza. No me resistí ni una sola vez. Era mi destino, y ambos lo sabíamos. Era el precio que tenía que pagar por la lujuria, por enamorarme de un ser como aquel.

Y, mientras mi voz se apagaba y mi vista se nublaba, mientras mi corazón se congelaba y mi cuerpo desfallecía, sonreí. Sonreí y recordé la primera vez que sus ojos se clavaron en mí. Sonreí porque había tenido su cintura entre mis manos, porque había descansado sobre sus pechos, porque había dedicado unos instantes de su eterna vida en alguien como yo. Y eso ya me hacía más especial que cualquiera.

Anne Rice, una dama del terror

No son pocos los seguidores de Anne Rice (1941), una de las escritoras del género de terror más famosas. La escritora americana lleva engendrando célebres obras desde los 70, labrándose toda una reputación de genio del thriller. Ya lo admite ella misma al hablar de su biografía: lleva interesándose por los vampiros y la brujería desde su niñez, temas que ha repetido sin cesar en sus libros. La industria hollywoodiense no ha hecho más que acrecentar su éxito adaptando historias como Entrevista con el vampiro La reina de los condenados a la gran pantalla.

Imagen
Populares actores como Brad Pitt han encarnado a los personajes de Rice.

Un estilo inconfundible.
Los libros de Anne Rice se componen de páginas plagadas de historias sobre espiritismo, bebedores de sangre y brujas. Todas las historian están narradas de forma detallada y con gran énfasis en las descripciones tanto de personajes como de escenarios. Los capítulos suelen ser bastante extensos y el estilo de Rice, pausado, pero el ritmo y la intriga se mantienen hasta el último momento. La capacidad de la escritora de Nueva Orleans de relacionar historias y personajes es asombrosa, provocando en el lector el deseo de descubrir nuevos puntos de enlace del enrevesado argumento. Además, la autora de trilogías como Las brujas Mayfair combina técnicas narrativas como el informe con ágiles y dinámicos diálogos. También demuestra un gran conocimiento histórico, pues suele contextualizar bastante bien sus relatos (por ejemplo, en Las brujas Mayfair describe detalladamente la historia de cada bruja de la familia Mayfair, tanto las pertenecientes al siglo XVI como las más actuales). Cabe destacar que otra de las claves de su éxito es la temática, que abarca ámbitos bastante atrayentes y morbosos para el espectador como los sucesos paranormales, la religión y el sexo.

Imagen

Anne Rice es una de las mujeres que más ha aportado a la literatura de terror y que más ha inspirado a escritores posteriores. Ha influido en varias generaciones con historias originales, intrigantes y dramáticas. Ha creado personajes (como el vampiro Lestat) que se han internado en nuestro imaginario. En definitiva, ha descubierto nuevas formas de entender el terror y ha sabido plasmar en el papel sentimientos como la curiosidad, el deseo y, sobre todo, el pavor.

Siempre recomendada, Mrs Anne Rice.

ABRIMOS LA TUMBA…

Hombres lobo y niñas diabólicas; zombies y vampiresas, me complace informaros de que esta tumba ya está abierta.

Si quieres saber quién soy, desplaza tu sarcófago hasta PERIOZOMBIE.
Si quieres que te cuente más… sigue leyendo.

En este blog os contaré todo tipo de historias con el propósito de haceros sentir miedo/pavor/repugnancia y, en definitiva, que os tapéis de pies a cabeza cada noche.
La temática de los relatos es diversa: muertes macabras, lugares encantados, espíritus que regresan, muertos que reviven y pesadillas que atormentan.
No obstante, si te interesa algún tema concreto puedes proponérmelo en TÚ MANDAS EN ESTA TUMBA.

Además, también haré entradas especiales que traten sobre cine de terror, libros indispensables para no dormir, series diabólicas, leyendas, personajes de nuestras pesadillas…

Pronto empezaremos a recorrer el camino hacia el cementerio.
Puedes acompañarme, pero no podrás salir.