5 razones para no perderte ‘Bates Motel’

La sofisticada Marion Crane se desprende de su bata de seda. La superficie del plato de ducha tiene un tacto gélido. Antes de dejar que el agua se deslice entre su corta y rizada melena, abre un paquete de tamaño mediano que contiene una pastilla de jabón nueva. Comienza la ducha y, de repente…

Tanto los que hayáis visto ‘Psicosis’ como los que no, seguro que conocéis la escena. El inimitable Alfred Hitchcock dirigió en 1960 la película ‘Psicosis’, basada en la novela homónima de Robert Bloch. La icónica película consiguió cuatro nominaciones en los Óscars y se convirtió en todo un referente del cine de suspense y de terror. Son muchos los fans que la consideran una obra de culto, sobre todo por su protagonista, Norman Bates (Anthony Perkins). Seis décadas después, nació ‘Bates Motel’, serie a modo de precuela de la película que se centra precisamente en el personaje de Norman y en el de su madre, Norma, a la que estaba muy unido. La serie retrocede hasta el momento en el que Norma y su solitario hijo se mudan a White Pine Bay (esto es una licencia que se toman los creadores de la serie, ya que en la película el pueblo en cuestión es Fairvale, en California), un siniestro pueblucho donde compran un hotel: sí, me refiero a la famosísima posada Bates Motel.

Bates Motel

Aunque ya había oído hablar de esta serie, ha sido hace bien poco cuando me enganché a ella. Y creo que si os gusta el suspense y las buenas historias, a vosotros también os sucederá. Aquí tenéis unas buenas razones para que le deis una oportunidad:

1- Algo que deriva de ‘Psicosis’ mola sí o sí
Pensadlo. ‘Psicosis’ es una de las películas más famosas de Hitchcock (quizá incluso más que ‘Los pájaros’) y una de las mejores películas de la Historia del cine. Por tanto, cualquier cosa relacionada con ella, merece la pena. Bueno, siempre que ese producto esté bien hecho, pero os aseguro que ‘Bates Motel’ lo está. Después de ver ‘Psicosis’, te quedas un poco perplejo (tranquilos, no voy a hacer spoilers del final ni nada parecido), quieres saber más sobre el atrayente personaje de Norman. Y también de su madre, la única mujer a la que ha querido de verdad. Por eso, es extraordinario que la serie ‘Bates Motel’ retroceda unos cuantos años a la trama de ‘Psicosis’ y nos ayude a comprender mejor a los personajes de la película, a regalarnos la pieza que nos falta para completar la historia. ¿A qué esperáis? Eso sí, antes de ver ‘Bates Motel’, hay que ver ‘Psicosis’. Sí, claro que puedes ver primero la serie porque además es una precuela, pero te perderás muchos detalles interesantes. Además, ¡‘Psicosis’ es una obra maestra! Así que engancharse a ‘Bates Motel’ es la excusa perfecta para ver ‘Psicosis’, si es que no lo has hecho ya…

2- El tándem Norman-Norma (sobre todo Norma)
Hay hijos “enmadrados” y luego está Norman Bates. Eso es algo que quedó muy claro en ‘Psicosis’ y que se representa con mucho más detalle en ‘Bates Motel’. Como ya he dicho, la serie se centra en estos dos personajes y en su intensa relación madre-hijo, una relación que a veces puede llegar a ser tóxica. Pero, ¿quién intoxica a quién? Sea como sea, merece la pena adentrarse en las profundidades de esta estrecha unión y en ambos personajes y comprobar si los contratiempos de la vida (y de la locura) dañan los cimientos de este amor. Y, si me tengo que quedar con uno de los dos, elijo a Norma. Lo mejor de ella es que a veces crees que es una bruja controladora y en otros capítulos te entran ganas de abrazarla cual osito de peluche y protegerla de los malvados que quieren interrumpir su paz. Además, me gustan las series que están protagonizadas o co-protagonizadas por mujeres, sobre todo cuando sus personajes son interesantes. Y, en el caso de Norma, lo es. Bueno, y la genial interpretación de Vera Farmiga (‘Up in the air!’) también influye.

Norma, ¿la madre perfecta?

Norma: ¿la madre perfecta?

3- Ambientación: los smartphones sesenteros
Sin duda alguna, lo que más me ha sorprendido de ‘Bates Motel’ es su ambientación. Se supone que una serie basada en la adolescencia de Norman Bates debería estar ambientada entre los años 40 y 60, pero los productores decidieron situarla en la actualidad, en pleno siglo XXI. Y, sorprendentemente, les salió bien. Por eso, no es de extrañar ver a Norman enviando un whatsapp o a Norma utilizando un moderno secador de pelo. Pero el toque original es que a veces se incluyen en la serie elementos propios de los años 50, sobre todo en la casa y entorno más cercano de Norman y su madre. Por ejemplo, Norman es un fanático de las películas antiguas en blanco y negro y Norma suele vestir con un estilo retro, más propio de los años anteriores a ‘Psicosis’, además de conducir Mercedes W111 también clásico. Esto es una forma de construir un nexo entre la actualidad y la época real en la que tuvieron lugar los hechos.

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    Los coches clásicos de Norma y Emma, un guiño a los años 60

4- “¿Ya se ha acabado el capítulo?” 
Muchos definen a Hitchcock como “el maestro del suspense”, algo que plasmó tanto en sus relatos como en sus películas y que han sabido adoptar en la moderna ‘Bates Motel’. Además de que los capítulos no son muy largos (de 45 a 50 minutos como máximo), es una serie con ritmo que sabe cómo combinar escenas más pausadas y en las que la personalidad de los personajes son lo más importante con otras mucho más dinámicas y cargadas de tensión.

5- All you need is love
Aunque el suspense, la locura y los sucesos inexplicables son los protagonistas de ‘Bates Motel’, tampoco podía faltar un toque de amor. Para empezar, el tímido y misterioso Norman da sus primeros pasos en materia amorosa de la mano de Bradley (¿Sabéis la típica rubia, guapa y pija a la que quieres odiar? Pues esa.) y Emma (una dulce aunque apasionada joven a la que el cáncer que le va asfixiando no le impide interesarse por los secretos que esconde White Pine Bay y sus recelosos habitantes). Pero Norma tampoco pierde el tiempo y utiliza sus más que evidentes armas de seducción en más de una ocasión.

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Venga, que ya tenéis plan para esos domingos lluviosos y aburridos en los que sentís que el mundo os tiene manía. Y además os gustará y daréis gracias a Hitchcock por empezarlo todo.

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