El éxito de SAW.

SAW. Tras estas tres letras se esconde todo un fenómeno fan amante de la larga saga (nada más y nada menos que 7 películas).
Aunque hay diversas opiniones, hay que decir que, en general, el éxito de la serie cinematográfica ha aguantado hasta el final. A pesar de que algunos fans consideraban que las películas ya se repetían un poco, lo cierto es que la intriga ha permanecido hasta el final, o al menos las torturas de los films han sido lo suficientemente llamativas para seguir despertando interés.

La película tiene su argumento ( aquí podéis leer cómo comienza la historia y clickar los enlaces de la sinopsis del resto de películas: http://es.wikipedia.org/wiki/Saw ), pero hay que reconocer que lo que más recuerda la gente son las sangrientas torturas maquinadas por Jigsaw.

No obstante, muchos críticos de la industria del terror aseguran que estos films no pueden considerarse precisamente películas de miedo. Más bien lo consideran películas en las que lo que se valora es la sangre, la tortura, lo gore. De hecho, mucha gente se pregunta como, a falta de intriga, la saga ha podido subsistir y alimentar el hambre voraz de su legión de fans, creando nuevas muertes horripilantes.

¿Por qué SAW tiene tanto éxito? ¿Han sabido reinventarse y adaptarse a los gustos de los fans? ¿Qué ven los fans en películas basadas en torturas? ¿7 películas dan para tanto?

Realmente, si SAW ha seguido teniendo éxito tras 7 entregas y ha creado un auténtico fenómeno fan es porque la gente es morbosa por naturaleza. Sí, así es. Muchos lo negarán, pero ante escenas de sexo o de escabrosas y macabras muertes, el espectador no se despega de la pantalla.
Si no lo creéis, comprobadlo. Entrad en cualquier periódico digital, sobre todo en el apartado de Sucesos, y veréis qué noticias son las que más os atraen. Sí, aquellas más extrañas, estrambóticas y de asesinatos dignos de películas de suspense y de terror. Pues en la cultura, y más concretamente en el cine, pasa lo mismo.
¿Qué tiene de divertido ver morir a gente torturada? Puede sonar muy fuerte, pero algo tiene, porque atrae a gente. El morbo está ahí, y posiblemente ante películas de terror con argumentos más elaborados e intricados SAW gane el asalto con sus ya míticas torturas, porque lo que el gran público demanda es sangre, sufrimiento y escenas escalofriantes.

tortura de SAW

En esta escena de uno de los films, la gente se amontona para presenciar la horrible muerte del chico. Claro ejemplo de los intereses del gran público, movido por el morbo

Y no hay que pensar que el morbo es malo. Simplemente, está ahí, y es uno de nuestros intereses (al menos de la mayoría de la gente).

Es inevitable que los argumentos se repitan o sean típicos, y es más difícil reinventarse en ese aspecto que en crear nuevas muertes, tarea más sencilla. Aun así, y como total opinión personal, me parece admirable el trabajo de los productores de la saga, pues el número de torturas que aparecen a lo largo de las 7 películas es inmenso, y aunque algunas han podido resultar simples y repetitivas, en general han tenido mucha imaginación para crear situaciones realmente escalofriantes y no aburrir al espectador.
Además, aunque pueda parecer que estas películas no enseñan nada, lo cierto es que la saga SAW tiene una especie de moraleja: todo ocurre por alguna razón, y toda acción tiene sus consecuencias. Es decir, toda persona que haga daño a alguien, puede ser pagada con la misma manera en un futuro. Vamos, que Jigsaw es concebido por muchos como una especie de justiciero sangriento. Una especie de vendetta desviada hacia su lado más oscuro…

SAQ

Y vosotros, ¿sois fans de SAW? ¿Qué opináis de su éxito? ¿Incluiríais esta saga en el cine de terror o creéis que pertenece a otro género? Podéis opinar cuando queráis, queridos zombies.

¡Ah! Y aunque no tenga demasiado que ver, me gustaría destacar una cosa: la banda sonora. Es un detalle esencial en toda buena película que se precie, y lo cierto es que la BSO de SAW ha sabido ganarse al público y constituye uno de los símbolos de las películas. Inquietante y arrolladora, la banda sonora de SAW siempre despide cada película. Y hoy, también nos despedimos con esta terrorífica y sangrienta melodía.

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Una visita inesperada.

Mike no podía creer lo que veían sus ojos. ¿Dónde se había visto a un chico así? Venía de otro planeta, eso seguro, aunque no sabía aventurar cual. Era el muchacho más extraño que había visto jamás, y su físico era verdaderamente horripilante. Su anatomía, la más extrambótica que había presenciado. No sabía como podía haber llegado al jardín de su casa.

Lo cierto es que Mike estaba distraído en su habitación, ensimismado con sus videojuegos y con una pila de apuntes pendiente sobre la cama. De repente oyó ruidos en su jardín, el sonido de unos pasos ligeros y de las hojas de los arbustos moverse. Mike estaba solo en casa, por lo que en un primer momento se asutó, aunque rápido pensó que seguro que era algún animal. Sin embargo, los ruidos persistían, y Mike estaba cada vez más intranquilo. Miró por la ventana de su cuarto, peor no veía nada, por lo que se armó de valor y se dispuso a bajar. Una vez en el piso de abajo, abrió la puerta cuidadosamente, y casi se quedó petrificado ante lo que vio. El causante de los ruidos estaba ahí, frente a su puerta, con una extraña expresión que parecía denotar sorpresa, desorientación y susto. El extraño ser profirió un grito, parecía asustado de Mike. Mike cerró la puerta de golpe, más asustado todavía, aunque conteniendo los gritos. Sin embargo, no podía permitir que aquel extraño marciano siguiera pululando por los alrededores de su casa y por el vecindario.

Muy lentamente, Mike abrió la puerta. El marciano, que parecía más o menos de su edad, seguía allí. Esta vez no gritó, pero seguía pareciendo asustado. Mike no comprendía nada.
– ¿Ho-hola? ¿Cómo te llama? ¿De dónde vienes? – le preguntó Mike, tímidamente.
El muchacho alienígena no contestó, parecía no entender su idioma. Sin embargo, segundos después el extraño chaval empezó a hablar, o mejor dicho a emitir unos extraños sonidos demasiado agudos.
Sí, sin duda debía ser de otro planeta, pues Mike nunca había oído nada parecido.
Sin saber muy bien lo que hacía, le invitó a pasar. El marciano dudó, pero acabó penetrando en la vivienda, pues estaba perdido en un planeta que no conocía y no sabía donde ir. De hecho, Mike era el único que no había salido corriendo ni había intentando atacarle. ¿Sería el día de suerte del pobre muchacho perdido?

Mike sabía muy bien lo que hacer. Que tuviera solo 14 años y estuviera solo en casa no quería decir que fuese un inútil. Es cierto que seguía temblando, pues había dejado entrar en su casa nada menos que a una especie de extraterrestre. El marciano siguió a Mike, que le condujo al piso de arriba. Mike le hizo gestos como de que le mostraba la sala de estar. El chico alienígena entró en la estancia, como maravillado, tocando todo lo que veía, examinándolo todo. Mike sonrió. A pesar de su desagradable aspecto, el muchacho parecía majo. Sin embargo, no le quedaba más remedio…

Mike cerró la puerta con un golpe seco. Era una puerta acristalada, por lo que Mike pudo ver como el chaval de otro planeta corría hasta el cristal y daba golpes con todas sus fuerzas. Mike tragó saliva. Quizá había infravalorado la constitución del marciano, y conseguía tirar la puerta abajo, escapar y devorarle. No obstante, el cristal era durísimo, y el alienígena acabó dándose por vencido, acurrucándose en una esquina de la sala y mirando a Mike con un semblante interrogante.

– Lo siento- murmuró Mike – es por tu bien, eres peligroso.

Tras observar su fealdad y su agresiva apariencia por unos minutos más, Mike acabó alejándose de la puerta acristalada de la sala de estar. Hasta que llegaran sus padres, Mike continuaría con sus ocupaciones: jugar a la videoconsola. Antes de dar al play y continuar sus hazañas en el juego, que casualmente era de marcianitos, se miró al espejo. Sus tres ojos le devolvieron la mirada. Mike se rascó una de sus cuatro orejas. Le daba pena el marciano, encerrado en el baño, pero su aspecto era rarísimo, no tenía nada que ver con el suyo.

– Por su aspecto, apuesto a que proviene de la Tierra – murmuró Mike mientras sonreía, mostrando sus afilados dientes.