‘Hannibal’ o cómo comer humanos sin perder la elegancia

Una de las escenas más terroríficas del cine aparece en ‘El silencio de los corderos’ de Jonathan Demme. En ella, el doctor Hannibal Lecter, un Anthony Hopkins de ojos brillantes y macabra sonrisa, sustrae a un individuo parte de sus sesos y… ¡se los da de comer! Esta escena ha hecho que Hannibal, un caníbal de lo más peculiar, sea uno de los personajes más siniestros y temidos de la ficción. Pero, sin duda, también lo ha convertido en un personaje muy interesante. Y es que cuando nos imaginamos a un caníbal, visualizamos a un integrante de alguna tribu que arranca sin piedad los sesos a un pobre desgraciado. Percibimos el canibalismo como algo salvaje, como un gesto despiadado. Y no cabe duda de que lo es, aunque el personaje de Hannibal ha cambiado un poco esta concepción. Hannibal no arranca sesos, sino que los despieza y fríe en una sartén. Incluso saca su mejor vajilla de porcelana china para servirlos, acompañados de salsas de nombres impronunciables. Aun así, el Hannibal al que da vida Anthony Hopkins, conserva un poco de ese “salvajismo tribal”. Lo vemos, por lo menos, en su mirada. Pero en la serie de televisión ‘Hannibal’, el canibalismo se torna aún más refinado. 

                                      hannibal cerebro

Cuando me enteré de la existencia de una serie sobre Hannibal el caníbal, no sabía lo que me iba a encontrar. Pero la verdad es que me ha fascinado. Siempre digo que soy más de pelis que de series, pero esta producción ha conseguido engancharme desde el minuto uno. El personaje de Hannibal saltó a la fama por la película de 1991 ‘El silencio de los corderos’, basada en la novela homónima de Thomas Harris. Sin embargo, este título es una secuela de la novela ‘El dragón rojo’, que es en la que se basa la serie. Este es el libro que realmente presenta al doctor Hannibal Lecter en sociedad, aunque se centra mucho más en el personaje del profesor Will Graham. La serie lo capta a la perfección y también se adentra en las profundidades de Will, aunque el protagonismo de Hannibal es mayor a medida que transcurren los capítulos. De hecho, la relación entre ambos personajes es lo más relevante de la serie, incluso más que los crímenes cometidos por Hannibal y por otros psicópatas. Y lo más atrayente de todo es que Will, que ayuda al FBI a investigar los crímenes intentando ponerse en la piel de los criminales, no se imagina que tiene al asesino principal delante de sus narices. Ah, y que es su propio psiquiatra. Y, por supuesto, Hannibal disfruta de lo lindo engañando a su paciente y a todo el cuerpo policial.

Esta es una de las claves de la serie: el espectador se siente poderoso porque sabe quién es Hannibal y lo que hace, pero el resto de personajes ni se lo imagina. Pero, sin duda, su punto fuerte principal es el reparto. Sobre todo Mads Mikkelsen, el actor danés que consigue impregnar al personaje de Hannibal de elegancia, seriedad y clase. También hay que destacar la interpretación de Hugh Dancy -Will Graham en la ficción-, por el que el espectador sufre en cada capítulo. Es un tipo tímido, tierno y enternecedor y, aunque tiene una inteligencia considerable, es la principal víctima del engaño de Hannibal. Lo cierto es que los protagonistas de la serie son como dos polos opuestos: Hannibal es todo compostura y orden mientras que Will es inestable y tiene una vida bastante “destartalada”. Considero que esto es bueno, ya que cuando nos estresamos demasiado por el sufrimiento de Will, aparece Hannibal con su actitud pausada y su mente controladora. Otras veces puede ser la perfección de Hannibal -perfección porque parece que no comete ningún error y porque sabe llevar un traje como nadie- y necesitamos una dosis de Will Graham para sentirnos más humanos.

                                            hannibal will graham

Sin embargo, lo que más me ha gustado de la serie es su fotografía y su impacto visual. ¿Recordáis lo que os decía del “terror visual” de ‘Penny Dreadful’? Pues en ‘Hannibal’ sucede algo muy similar. Al igual que Mads Mikkelsen convierte a Hannibal en un caníbal elegante, cada asesinato que se produce -ya sea obra de Hannibal o no-, destaca por su belleza y por sus cuidados detalles. Son escenas dramáticas, violentas, macabras y tristes, pero también bellas. Los colores, los pintorescos escenarios y la música se encargan de que cada “escena del crimen” deje con la boca abierta a los agentes y a Wil Graham, que reconstruye los crímenes al observar dichas escenas y al tratar de empatizar con la mente de los asesinos.

  hannibal scene      hannibal girl
Sinceramente, hay imágenes de la serie que se me han quedado grabadas en la memoria, al igual que sucedió con la de los sesos de ‘El silencio de los corderos’. Y hablando de eso: si hay algo más siniestro que matar y comerte -literalmente- a tus víctimas, es hacer que las propias víctimas u otras personas coman órganos humanos. Mientras que la escena protagonizada por Anthony Hopkins es muy explícita y la víctima lógicamente es consciente de que se está comiendo su propio cerebro, Mads Mikkelsen demuestra de nuevo su sutileza en este aspecto. Son incontables las veces que cocina hígados, intestinos, corazones y hasta pulmones de sus víctimas y se los da a comer a amigos, futuras víctimas y hasta al propio cuerpo policial. Ah, y también a Will Graham. Y lo mejor de todo es que la presentación de los platos es exquisita. Para qué mentir, sus cenas son suculentas y los propios invitados halaban continuamente sus dotes culinarias. Y Hannibal se inventa nombres en francés para denominar a sus platos. A veces, ni siquiera eso, sino que hace gala de su atrevimiento y de su fina ironía y les dice a los comensales que están comiendo ternera, cerdo o conejo. Y ellos se lo creen, claro, aunque estén degustando las entrañas de una adolescente descuartizada y cocinada al vapor. 

Si os gusta el terror en su forma más refinada, esta es vuestra serie. También si sois fans de las series y pelis de trama policial e investigación. Si estáis interesados en la psicología, en el psicoanálisis y en los misterios de la mente humana, la relación entre Will y Hannibal te fascinará. Sea como sea, es fácil engancharse y disfrutar con ella. Y si queréis conocer más detalles de su estructura, reparto e, incluso, de su audiencia y reconocimiento, os recomiendo encarecidamente esta crítica del blog Baileys con fresashttp://encarasomiestruites.wordpress.com/2014/08/21/hannibal-ser-malo-es-bien/ 

Seguro que cuando la veais, quedáis prendados de la belleza de sus escenas. Y hasta querréis cenar con Hannibal alguna vez. Así que… bon appétit!

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12 películas de terror para no dormir

“Y cuando la noche se cernió sobre él, los espíritus se apoderaron de su alma virgen…”.

Así es la noche: oscura, tétrica, misteriosa, siniestra… Como demuestra la anterior frase proveniente de un célebre autor (en realidad, me la acabo de inventar), siempre hay un halo de misterio que envuelve a las noches, una sensación de misticismo que se ve acrecentada si elegimos estas horas para, en vez de dormir, ver pelis de terror. Lo cierto es que en un primer momento, había pensado titular este post tal que así “Las 12 mejores películas de terror”. Pero claro, es muy difícil elegir las mejores pelis de terror de la Historia y, además, me guiaría por un criterio totalmente subjetivo. Así que como yo sola no puedo decidir el ranking de las producciones cinematográficas más terroríficas, digamos que simplemente os diré cuáles son las cintas más escalofriantes para vivir una noche de miedo. Literalmente. Ahí va mi lista, amigos (podéis apoyarme o rebatirme en los comentarios).

Bonus: 13. El exorcista

el exorcista

Vamos a comenzar la lista con un regalo: una película más (y así suman 13… qué miedo, ¿eh?). Y no podía ser otra que El exorcista, un título imprescindible para todos los amantes del género de terror. Cuando dicen que “ya no se hacen pelis de terror como las de antes”, se refieren a que es muy difícil conseguir el impacto que supuso la famosa película de Peter Blatty. Ya no solo es el argumento, que sentó la base de las películas de exorcismos y niñas poseídas por el demonio, sino la genial caracterización de Linda Blair (la dulce niña que deja de ser tan encantadora a medida que avanza la película), las icónicas escenas (creo que no tengo ni que mencionar la escena en la que la niña baja las escaleras) y la fantástica y escalofriante banda sonora, Tubular Bells de Mike Oldfield.

12. El grito

el grito

Si las niñas poseídas pueden llegar a dar mucho miedo, imaginaos si mezclamos a los niños con la cultura japonesa. El grito es un título esencial en toda noche de terror, tanto la original como su remake estadounidense (aunque es preferible la versión japonesa). Si por algo se caracterizan estas películas es por los sustos y las apariciones imprevistas que harán que desconfíes del mínimo ruido y que vigiléis cada esquina y recoveco.

11. Chucky, el muñeco diabólico

chucky el muñeco diabólico       novia chucky
Nadie en su sano juicio dormiría en una habitación llena de muñecos de ojos saltones de cristal, y gran parte de culpa tienen las películas de Chucky, el muñeco diabólico. Aunque a primera vista pueda parecer bastante irónico e incluso ridículo el hecho de ser atacado por un muñeco que cobra vida y se guía por instintos asesinos, lo cierto es que Chucky es uno de los miedos ocultos de mucha gente. Estas películas hacen reír y temblar a partes iguales (los que van de valientes intentan reírse del “dulce” muñeco, pero son risas nerviosas que suelen esconder auténtico pavor) y son de visionado obligado para los amantes del terror. Os recomiendo especialmente La novia de Chucky, que muestra el lado más tierno y ardiente del temido muñeco, que por fin encuentra una compañera diabólica con la que sembrar el terror.

10. Vampiros (de Carpenter)

Vampiros de los de antaño.

Vampiros de los de antaño.

Hubo un tiempo en el que los vampiros no brillaban ni se apellidaban Cullen. A los que le gusten esos vampiros de piel pálida y larguísimos colmillos, disfrutarán muchísimo con Vampiros de John Carpenter, una película en la que la tensión y la sangre están aseguradas. Si os interesa el tema, os recomiendo su “secuela” (más que una secuela es una historia alternativa también de cazadores de vampiros), que también está dirigida por el genial Carpenter y, aunque es algo más cutre que la antigua, es una oportunidad única para ver al cantante de rock Jon Bon Jovi aniquilando vampiros acompañado de un cura latino muy sexy (sí, habéis leído bien).

9. Funny Games

funny games

Vampiros, zombies, niñas poseídas… sin duda son piezas clave de nuestro imaginario de terror, pero no las únicas posibilidades. Si lo que queréis sentir es angustia, tenéis que ver Funny Games de Michael Haneke, película que narra la historia de dos jóvenes algo chiflados que acuden a saludar a sus vecinos y acaban arrastrándolos hacia una pesadilla sin igual. Algunas razones para ver esta cinta son su belleza estética, las macabras ocurrencias de los protagonistas, Naomi Watts (que encarna a la madre de la familia contra la que los dos muchachos vuelcan su ira y maldad) y Michael Pitt (da vida a uno de los jóvenes y lo cierto es que el papel de psicópata le va como anillo al dedo). Esta película de 2007 es una adaptación de la versión austríaca del 97, también dirigida por Haneke, aunque no puedo opinar acerca de ella porque todavía no he tenido el placer de verla.

8. Hostel

hostel
Esta producción de Eli Roth, que ha contado con la ayuda del genial Tarantino, fue censurada en varios países por su alto contenido en violencia. El argumento es sencillo: hay gente tan asquerosamente rica que no sabe qué hacer con su dinero, por lo que muchos optan por gastarlo en vivir emociones fuertes. Una de esas emociones es matar. Sí, gente que paga para matar a otra gente, que es capturada y se ve sometida a todo tipo de torturas por parte de estos siniestros ricos. Esta es una de mis películas favoritas y creo que los amantes del gore disfrutaréis mucho tanto con la primera parte como con las dos siguientes. Quién no pasa miedo es porque no quiere…

7. Km 666

km 666 peli terror

Seguro que muchos de vosotros habéis visto esta peli porque la han emitido en la tele unas cien veces como mínimo. Sin embargo, esto no quiere decir que no sea una buena película y, de hecho, a mí es una de las que más miedo me da. Imaginaos perderos en un frondoso bosque y descubrir que no estáis solos. Imaginaos que unos extraños seres de rostros despedazados y hambrientos de carne humana os vigilan. Esto es lo que les sucede a los protagonistas de la película, que se ven envueltos en una espeluznante persecución por parte de estos siniestros “guardianes del bosque”.

6. Las colinas tienen ojos

las colinas tienen ojos

Y si hablamos de criaturas extrañas y deformadas, las de Las colinas tienen ojos se llevan el primer premio. Tanto la peli del 77 como su (genial) adaptación de 2006 son muy buenas y nos regalan escenas de lo más escalofriantes. Sufriréis, y mucho.

5. La matanza de Texas

la matanza de texas

Llegamos al ‘Top 5’ con un clásico: La matanza de Texas. Recientemente ha fallecido Marilyn Burns, la actriz que encarnó a la única superviviente de “la matanza” de la famosa cinta de 1974. Si queréis terror en estado puro, esta es vuestra película, de la que también hay una adaptación moderna (de 2003) que no defrauda, aunque obviamente no consigue igualar a la obra original. Os recomiendo especialmente la segunda parte, en la que destaca un genial Dennis Hopper por el que siento predilección. Ah, y lo más terrorífico de todo es que esta mítica película está ¡basada en hechos reales! Y es que hubo un asesino en Estados Unidos llamado Ed Gein que se dedicó a saquear tumbas y asesinar a personas para fabricar muebles, herramientas e incluso para practicar el canibalismo (aunque esto último nunca fue admitido por él).

4. Pesadilla en Elm Street

Freddy, ídolo.

Freddy, ídolo.

Todos tenemos un personaje de terror favorito y el mío es Freddy Krueger. No sé si es por su tétrico rostro quemado, por las cuchillas de sus dedos o porque tiene la manía de aparecer cuando estamos dormidos, pero para mí Freddy es una de las mejores creaciones del género de terror. De todos los títulos de Pesadilla en Elm Street me quedo con la primera parte (sí, en la que sale un jovencísimo Johnny Depp), aunque en general todas son muy buenas y tienen escenas que quedan grabadas en la memoria. Eso sí, no me gustan nada ni Pesadilla en Elm Street (El Origen), una edulcorada producción de 2010, ni Freddy contra Jason (no es que me parezca mala idea juntar a estos dos geniales personajes, pero creo que la película no está muy bien hecha y tiene detalles que resultan hasta cutres).

3. The Ring

the ring
Naomi Watts vuelve a aparecer en esta lista gracias a su genial interpretación en The Ring, una película que me impactó mucho cuando la vi por su inquietante “terror psicológico” y, como no, por inolvidables (y horripilantes) escenas como la de la famosa niña de enredada melena que traspasa la pantalla del televisor. ¿Nos pasará algo parecido cuando estemos viendo la peli? P.D: Esta peli está basada en una homónima japonesa que tengo pendiente desde hace mucho tiempo. No sé cuál será mejor de las dos, pero os puedo decir que la versión americana no defrauda y que nunca me cansaré de verla.

2. El resplandor

el resplandor

Es una de las joyas de la Historia del cine, una película de culto que no pasa ni pasará nunca de moda: El resplandor. El argumento es sencillo (Jack Torrance llega con su familia a un apartado hotel para trabajar en él y, a medida que transcurre el invierno, la soledad y las inquietantes historias sobre el lugar le provocan serios trastornos de personalidad), pero las interpretaciones y los detalles de la película no son tan fáciles de ver. Stanley Kubrick es todo un maestro del doble sentido y consigue utilizar el terror para camuflar mensajes sobre el racismo, el colonialismo e incluso el Holocausto (en este documental lo explican muy, muy bien). Además, esta obra nos muestra la mejor interpretación de Jack Nicholson e imágenes famosísimas como la de las gemelas en el pasillo.

1. SAW

saw

Y por fin llega… ¡el primer puesto! Cualquiera que me conoce ya sabría de antemano mi elección: SAW. Soy consciente de que muchos no estaréis de acuerdo y que, incluso, pensaréis que SAW más que una peli de terror es gore, pero para mí es toda una innovación cinematográfica que han sabido explotar durante, nada más y nada menos, que ocho películas. Las torturas (o “juegos”) que aparecen se van superando en cada entrega, en las que van apareciendo personajes nuevos que se mezclan con los fijos, como el protagonista, Jigsaw “El asesino del puzzle”. Además de esta mezcla de suspense y terror psicológico con las macabras escenas de las torturas, la saga SAW cuenta con otros puntos fuertes como su genial banda sonora, de la que ya hablamos en el post El éxito de SAWAunque todas son geniales, yo me quedo con la primera parte y su sorprendente final.

Las películas de ‘The Purge’ o cómo explotar el “terror real”

Tras el reciente estreno de Anarchy: La noche de las bestias, muchos han sido los que se han animado a acudir a las salas de cine y, ya de paso, a ver la primera parte, que fue estrenada en 2013, The Purge. Lógicamente, las comparaciones no han tardado en aparecer y se han formado dos bandos bastante claros: los que piensan que  Anarchy, supera a la primera parte, y los que creen que que The Purge es mejor que su secuela. Sea como sea, ¿cuál es el secreto del éxito de las dos películas de James DeMonaco?

the purge

La empatía y el terror real
Para empezar, hay que reconocer que la idea de ambas películas es muy innovadora. Tras el boom de películas de zombies y exorcismos, The Purge acercó el género de terror a las personas gracias a un argumento bastante creativo: una noche al año, el gobierno de Estados Unidos permite que los ciudadanos cometan cualquier crimen sin consecuencia alguna, con el objetivo de que “se purguen” y liberen la tensión acumulada en una sola noche, disminuyendo así los crímenes en el resto del año. ¿El resultado? Una noche terrorífica y sangrienta en la que los estadounidenses salen a las calles armados hasta los dientes para matar, principalmente a mendigos y gente de clase baja que no tiene los medios que poseen los ricos para protegerse.

A pesar de que en pantalla no aparecen demasiados asesinatos -sobre todo en la primera parte-, el espectador se siente inquieto y en tensión durante toda la película e, incluso, sigue dándole vueltas a la idea al acabar la película. El truco está en que, a diferencia de las películas de criaturas como zombies y vampiros, lo que sucede en estas películas puede llegar a ser real. Sí, lógicamente es una exageración y cuesta creer que algún día pudiera celebrarse en el mundo una purga anual en la que todo estuviera permitido, pero no es del todo imposible. En cambio, que unos zombies salgan de la tierra, sí. Por eso, tanto en The Purge como en Anarchy, es fácil sentir empatía por los personajes e imaginar que eres tú el que intentas proteger tu casa de la entrada de asesinos -que pueden ser hasta tus propios vecinos- que serán capaces de matarte sin tener que vérselas con la justicia.

¿Las segundas partes nunca fueron buenas?
Para empezar, me gustaría aclarar que el que no haya visto Anarchy y le apetezca pasarse por el cine, puede hacerlo aunque no haya visto The Purge, la primera parte. Se trata de dos películas paralelas con personajes distintos y acontecidos en momentos distintos (The Purge se centra en la purga del año 2022 y Anarchy transcurre un año después) que simplemente tienen en común la idea principal: la purga que tiene lugar cada año en Estados Unidos. Sí que es cierto que en The Purge se insiste más en explicar esta idea y aparecen algunos detalles interesantes que ayudan a contextualizar y comprender mejor la segunda parte, como el hecho de que los vecinos que colocan flores azules en las puertas de sus casas son partidarios de la purga y lo muestran de esta forma. Además, ver las dos películas aporta dos puntos de vista distintos: en The Purge, la perspectiva de los ricos -se observa muy bien cómo las familias pudientes invierten su dinero en caros sistemas de seguridad para sus casas y a la vez salen a matar para “limpiar” el país de mendigos y gente pobre- y en Anarchy, la perspectiva de las clases bajas – al contrario que los ricos, las familias más humildes apenas tienen medios para protegerse, y menos aún los que viven en la calle, por lo que muchos deciden vengarse y atacar a los ricos-.

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Respecto al debate de qué película es mejor, debo decir que me han gustado bastante las dos. Sin embargo, aunque es cierto que Anarchy es más dinámica, ágil y hay más acción -ya que el escenario se amplía a toda la ciudad de Nueva York-, The Purge me inspiró más medio, precisamente porque la acción se concentra en una sola casa y esto concentra la tensión y te permite empatizar más con los personajes y la historia. Además, las famosas marcas que aparecen en la primera parte me parecen todo un símbolo de la noche de la purga y dan bastante más miedo que algunas que aparecen en la segunda parte. Aun así, aunque el sentimiento de angustia es mayor en The Purge y es una película muy visual con escenas tétricas y siniestras, Anarchy destaca por los ‘sustos’ que sobresaltan al espectador en cualquier momento de la película. Además, tiene un final genial, pero eso mejor os dejo descubrirlo a vosotros.

P.D: Seguro que no soy la única que, tras ver las películas, se ha imaginado una purga en su barrio/ciudad. Escalofriante.